29 de enero de 1895
Cayo Hueso

José Martí

Viaja la libertad dentro de un cigarro

Duerme nunca, come poco. José Martí reúne gentes y dinero, escribe artículos y cartas, dice discursos, poemas y conferencias; discute, organiza, compra armas. Más de veinte años de exilio no han podido apagarlo.

Desde siempre supo que Cuba no podría ser sin revolución. Hace tres años fundó, en estas costas de la Florida, el Partido Revolucionario Cubano. Nació el partido en los talleres de tabaco de Tampa y Cayo Hueso, al amparo de los trabajadores cubanos desterrados que han escuchado a Martí en persona y por papel impreso.

Los talleres parecen universidades obreras. Es tradición que alguien lea libros o artículos mientras los demás trabajan en silencio, y así los obreros tabaqueros reciben cada día ideas y noticias y cada día viajan por el mundo y la historia y las asombrosas regiones de la imaginación. Por boca del lector, la palabra humana se dispara y penetra en las mujeres que despalillan tabaco y en los hombres que tuercen las hojas y arman puros sobre el muslo o la mesa.

De acuerdo con los generales Máximo Gómez y Antonio Maceo, Martí lanza la orden de alzamiento. La orden viaja desde estos talleres de la Florida y llega a Cuba escondida dentro de un habano.