
Criticaba de frente, elogiaba por la espalda.
Miraba como gallo enojado, por miope y por fanático, bruscos ojos azules del que veía más allá de los otros, hombre de todo o nada; pero las alegrías lo hacían brincar como a niño chico y cuando dictaba órdenes parecía que estaba pidiendo favores.
Carlos Fonseca Amador, jefe de la revolución de Nicaragua, ha caído peleando en la selva.
Un coronel trae la noticia a la celda donde Tomás Borge yace reventado por la tortura.
Juntos habían andado mucho camino, Carlos y Tomás, desde los tiempos en que Carlos vendía diarios y caramelos en Matagalpa; y juntos habían fundado, en Tegucigalpa, el Frente Sandinista.
—Murió —dice el coronel.
—Se equivoca, coronel —dice Tomás.
[ Naciendo ]
[ Noviembre | Memoria del Fuego ]
[ Eduardo Galeano ]
Última revisión: 05/08/02