23 de agosto de 1934
Managua

Tacho Somoza

Decide el gobierno que el crimen no existe

Esa noche, el coronel Santos López escapa de la trampa de Managua. Con una pierna sangrando, séptimo tiro de sus años de guerra, trepa a los tejados, se descuelga, salta tapias, se agazapa y finalmente emprende una espantosa caminata por las vías del tren hacia el norte.

Al día siguiente, mientras Santos López anda arrastrando su pierna herida por la orilla del lago, hay matanza al por mayor en las montañas. Somoza manda arrasar la cooperativa de Wiwilí. La Guardia Nacional ataca por sorpresa y extermina a los campesinos que habían sido soldados de Sandino y ahora estaban sembrando tabaco y plátanos y tenían un hospital a medio hacer. Se salvan las mulas, pero no los niños.

Poco después, se celebran banquetes de homenaje a Somoza en la embajada de los Estados Unidos, en Managua, y en los clubes de alta sociedad de León y de Granada.

El gobierno dicta la orden de olvidar. Una amnistía borra todos los delitos cometidos desde la víspera del asesinato de Sandino.


[ Agosto | Memoria del Fuego ]
[ Eduardo Galeano ]

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Última revisión: 11/08/02