No volveré a leer
la rosa de los vientos.
Cierro para siempre mis cartas
de navegar.
La brújula olvidada.
Las naves arden sobre las olas.
Y el crepúsculo mira,
azorado,
el incendio que devora la memoria.
Desnuda estoy en Tu presencia
¿qué más reclama ahora tu Palabra de las mías?
Michèle Najlis
Martes 1 de abril 97