"La tarde sabe a olvido y abandono"
Héctor Avellán
¿Y el crepúsculo dorado?
¿Y el alba?
¿Y el día luminoso?
¿Y la suave armonía de los vientos?
¿Y el aroma del mar?
¿Y las palabras?
¡Ah las dulces palabras para cantar Tu nombre
en
el instante eterno de la dicha!