Palabras de la mujer que duerme

«Prométanme, mujeres de Jerusalén
por las gacelas y cervatillos del bosque
no interrumpir el sueño de mi amada.
¡Déjenla dormir hasta que quiera despertar!»

Cantar de los Cantares 2, 7

Aprendí a encontrarte en cada sueño
a recobrar tu voz que la vigilia me arrebata
a escuchar de nuevo tu risa en mi garganta
a ver tus ojos asomándose a los míos.
Puedo acariciar en sueños el aire lavado por la lluvia
y en el aire tus manos, tu cara
tu cuerpo que reinvento a tientas con el mío,
con mi cuerpo hecho viento, hecho lluvia hecho tierra fecunda
hecho pájaro, río, agua de mar
para buscarte.

Porque puedo encontrarte cuando duermo
rindo la fortaleza del insomnio
hago descender el puente levadizo sobre el foso
para que penetre, leve,
el ángel del amor, cuya gloria
ya nadie me arrebata.