¿Acaso la muerte sobre el alba
acaso el tiempo bajo el día
subyaciéndolo
reclamando su terca permanencia solitaria?
Acaso temeridad de dioses
siempre humanos
lacerados de luces insaciables.
Entraña prometeica
—no garra de rapiña—.
Acaso mano
robando el fuego cotidiano
de los dioses
condenada para siempre
a la espesa soledad de noches blancas.
Acaso el viento.
Acaso espuma levantada por el viento