La Habana, 02 de octubre de 2001

Héctor Velarde,
Patria Grande.

Hermano Héctor:

he cometido una vez más el acierto de echar un vistazo a tu página «Silvio Rodríguez», ubicada entre esa otra –creo yo muy importante– que es «Patria Grande». Y veo que algunas cosas han cambiado desde la última vez que estuve. De lo nuevo me ha gustado el foro de discusión en primera plana. Probablemente es algo que lleva tiempo funcionando así, pero para mi resulta un descubrimiento ver que se discutía el tema de la reedición del disco «En Vivo En Argentina». Lo que he leído me ha ilustrado, por lo útil que resulta saber lo que se piensa del trabajo propio (me refiero a las opiniones sin lugar a dudas bien intencionadas). Incluso uno aprende, hay que confesarlo, con las suposiciones que puede suscitar la deficiencia informativa. Leyendo tu página a veces me decía: ¿por qué en las ruedas de prensa no preguntan estas cosas? Aunque sé que hay dos respuestas obvias para esa pregunta: Una: a las ruedas de prensa no suelen asistir los interesados visceralmente en el trabajo del artista sino los profesionales de la información. Y dos: hace mucho que no estoy en una rueda de prensa.

Lo que ahora se ha publicado es exactamente el mismo material editado en forma de compacto por el sello Polydor (511 401-2º), hasta 1991. Para hacer el CD ellos sacaron tres temas de los discos de vinilo originales: uno de Piero, uno de Pablo y uno mío, supongo que por problemas de espacio. Están todas las demás canciones y los intérpretes del disco original de Polygram (1984) y también está el mismo orden. Y es que cuando nosotros reclamamos a mediados de los 90 los derechos sobre esas grabaciones, no nos entregaron las cintas originales, sino solamente los compactos que tenían en existencia.

Según nuestra propia selección de 1984, lo que salió a la luz fue una parte de los conciertos, nunca todo, al menos en versión oficial. Supongo que los primeros editores habrán agrupado de esa forma a Pablo y a mi porque él y yo acostumbrábamos a subdividir las noches en bloques: casi siempre comenzaba yo durante media hora, a lo que Pablo seguía con lo mismo. Esa estructura solía repetirse una vez más y luego, al final, cantábamos juntos durante un rato no demasiado largo. Los bises casi siempre los hacíamos uno y uno, hasta que alguno de los dos estuviera demasiado agotado. Poner una canción de Pablo y otra mía hubiera sido menos fiel a la estructura que solían tener nuestros conciertos.

Esta carta la continúo hoy, 12 de octubre de 2001,

día y hora en que me acaba de llegar de Argentina el CD publicado por Alfiz con el consentimiento nuestro. Al escucharlo y compararlo con los CD de la pasada década, noto que los actuales se escuchan con un poco de más de nivel, cosa que quizá influya en algunas expresiones de disgusto, ya que de esta manera todas las deficiencias se distinguen mejor.

O sea, estoy de acuerdo con los que dicen que se oye peor, porque se oye más alto de volumen, pero las distorsiones son las mismas que antaño.

Este disco se iba a empezar a editar en España, pero voy a detenerlo. Si los señores de Polygram nos entregan las grabaciones originales, haremos una remasterización, aunque no me consta que se conserven esas cintas. Con el material que tenemos en las manos no creo que sea muy productivo trabajar el sonido, así que si no se consiguen los originales nadie más va a tener que disgustarse por la mala calidad de este disco. Y aquí va mi palabra.

Si lo consideras oportuno, te autorizo a publicar estas líneas en el web para que vaya en ellas mis sinceras disculpas y la constancia de que este material se reeditó porque ya se había publicado y pensamos que podía resultar de interés para algunos.

Gracias siempre, Héctor, por tu fraterno y desinteresado trabajo.

Un abrazo fraterno y esperanzado en estos días tenebrosos, para que también llegue a todos los hermanos de Patria Grande.

Silvio Rodríguez