En la nave «Playa Girón»

  1. Un barco sigue al mundo (27 de septiembre de 1969)
  2. Fábula del océano (28 de septiembre de 1969)
  3. Por el Trópico de Cáncer (30 de septiembre de 1969)
  4. Al cabo del mar (3 de octubre de 1969)
  5. El tiempo (4 de octubre de 1969)
  6. Playa Girón (5 de octubre de 1969)
  7. Por todo espacio, por todo tiempo (6 de octubre de 1969)
  8. Historia de las sillas (7 de octubre de 1969)
  9. Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol (13 de octubre de 1969)
  10. Acerca del amor (14 de octubre de 1969)
  11. 23 (16 de octubre de 1969)
  12. Más de una vez (17 de octubre de 1969)
  13. Elogio del horror (18 de octubre de 1969)
  14. Para el que tiene prisa (19 de octubre de 1969)
  15. Y mucho más que veremos viendo (25 de octubre de 1969)
  16. La cosa está en... (27 de octubre de 1969)
  17. El universo es un rastro de hierros (27 de octubre de 1969)
  18. Elogio del pecado (28 de octubre de 1969)
  19. Cleopatra (28 de octubre de 1969)
  20. Hace no sé qué tiempo ya (fines de octubre de 1969)
  21. El calendario (principios de noviembre de 1969)
  22. Marcha de la rueda (principios de noviembre de 1969)
  23. Corro el riesgo (9 de noviembre de 1969)
  24. Las mujeres de los individuos (10 de noviembre de 1969)
  25. El circo (probablemente el 11 de noviembre de 1969)
  26. Me sonaba la nariz (probablemente el 12 de noviembre de 1969)
  27. Los pájaros (13 de noviembre de 1969)
  28. Los cazabrujas de Dores (mediados de noviembre de 1969)
  29. Érase que se era (24 de noviembre de 1969)
  30. La primera mentira (25 de noviembre de 1969)
  31. Los muertos y los vivos (26 de noviembre de 1969)
  32. Has de saber mi nombre (3 de diciembre de 1969)
  33. Como todo el mundo(4 de diciembre de 1969)
  34. Josáh, la que pinta (5 de diciembre de 1969)
  35. Debo partirme en dos (5 de diciembre de 1969)
  36. Las ruinas (7 de diciembre de 1969)
  37. ¿Soneto? (8 de diciembre de 1969)
  38. Jerusalén, año cero (9 de diciembre de 1969)
  39. En mi país (10 de diciembre de 1969)
  40. Cuando digo futuro (11 de diciembre de 1969)
  41. Martianos (11 de diciembre de 1969)

Un barco sigue al mundo

Lo primero del mar es partir,
dejando en el borde toda prisa.
Después viene, lenta,
la soledad
de cada hierro a la luna,
la soledad
que lleva al hombre vestido,
la soledad
de cada vena del barco.

—¿Dónde estará?—, dicen todos los ojos,
muy a pesar del juego y la sonrisa,
surcando un tono extraño de los gritos.
Y recostado al mar,
Como única mujer,
un barco sigue al mundo.

Lo segundo es el miedo a la noche,
a la noche marina bellísima,
mientras sobre cubierta la soledad
hace masacre sin tregua,
la soledad
se sube al puente y golpea,
la soledad
llueve de popa a proa.

Se deja atrás el próximo futuro,
la posibilidad de no ser padre,
la guerra azul temblando en la palabra.
Y recostado al mar,
Como única mujer,
un barco sigue al mundo.

27 de septiembre de 1969


Fábula del océano

Sobre el océano volaba
una chispa de carbón.
Era una chispa pequeña,
un pajarito veloz.

Era una de esas aves
que cogen mar por volar
y que se pierden adentro
y no saben regresar.

Pero vio un barco pasando
y sobre el barco voló.
Buscando allí compañía
en su metal se posó.

Y vio cien sombras, partidas
cada una por su mitad:
una mitad en la tierra,
otra mitad en el mar.

Sobre el océano volaba
una chispa de carbón.
Era una chispa pequeña,
un pajarito veloz.

28 de septiembre de 1969


Por el Trópico de Cáncer

Por el trópico de Cáncer
la guitarra luce azul
y cargada de colores
que semejan el pasado
unas millas hacia el sur.
La guitarra de un lagarto
tiene ahora color de mar.
Ha tenido otros colores,
los colores que su dueño
usa para navegar.

Y hacia el triángulo de Orión,
dejando la estrella Polar,
vuela esa caja de armonía universal.
Nuevas historias ha de haber,
nuevas tormentas sobre el mar,
nuevos colores por tener,
nuevas canciones navegadas que cantar.

En la tierra ha sido verde,
como sangre junto al sol,
y ha tenido un arcoiris
de colores trashumantes
cuando ha estado en el amor.
Ojalá que la guitarra
no se canse de este mar:
se le ha visto algunas noches
escondida de la gente,
mirando con hambre el cielo,
y hay que estarla vigilando
para asirle la cintura
el día que coja vuelo.

30 de septiembre de 1969


Al cabo del mar

Hoy, al cabo del mar, quisiera saber
qué hiciste la noche en que no vi tu mano,
qué hicieron tus libros y tu último espejo,
qué hizo tu cuerpo soñado, cuando ya no estuve
abriéndote luces de cientos de estrellas
en cada palabra de amor descubierta hacia ti.

Qué cosa dijiste la última noche
al nuevo silencio posado en tu almohada.
Aprende a llevarme,
que aún voy doblado por ti.

Hoy, al cabo del mar, quisiera saber
qué píldora estuvo colmando tu sueño,
qué filo cortó tu deseo de nombrarme,
qué ala pensaste encontrar para alzar tanto peso
y hacerlo tan fácil, como si mi abrazo
se fuera a romper con volar.

Hay tanto recuerdo, hay tanto y con alas
—alas que nos siguen al cielo, a la muerte—.
Aprende a llevarme,
que aún voy doblado por ti.

Hoy, al cabo del mar, quisiera saber
si fue casualmente que hallaste al amigo
que toda una tarde te vio recordando
y así me lo dijo con voz de verdugo sublime,
haciendo de un día de sol día de tumbas,
maldita canción que olvidar.

Así quedó roto, por cuatro palabras,
el ancho escondite que usé para huirte.
Aprende a llevarme,
que aún voy doblado por ti.

Hoy, al cabo del mar, no hay nada que hacer
con esta distancia sin tiempo y espacio,
con esta distancia tenaz, siempre cerca,
con esta distancia de los pensamientos furiosos,
tuyos, carniceros, que nunca reposan,
que incendian las olas a golpes de viento y canción.

Ya no hay nada que hagamos que pueda alejamos
de la piel crecida entre nuestros cuerpos.
Aprende a llevarme,
que aún voy doblado por ti.

3 de octubre de 1969


El tiempo

Naciste en un telar
tu padre es tejedor
tus hijos tejerán
y el tiempo cae
                        cae
                                cae

Alguien tejió la sed
usando hilo de mar
y calma de mujer
y el tiempo cae
                        cae
                                cae

Tejer es aprender
a hilar y deshilar
tejer es continuar
y el tiempo cae
                        cae
                                cae.

4 de octubre de 1969


Playa Girón

Silvio Rodríguez

Compañeros poetas,
tomando en cuenta los últimos suceso
en la poesía, quisiera preguntar
——me urge—,
¿qué tipo de adjetivos se deben usar
para hacer el poema de un barco
sin que se haga sentimental, fuera de la vanguardia
o evidente panfleto,
si debo usar palabras como
Flota Cubana de Pesca y
«Playa Girón»?

Compañeros de música,
tomando en cuenta esas politonales
y audaces canciones, quisiera preguntar
—me urge—,
¿qué tipo de armonía se debe usar
para hacer la canción de este barco
con hombres de poca niñez, hombres y solamente
hombres sobre cubierta,
hombres negros y rojos y azules,
los hombres que pueblan el «Playa Girón»?

Compañeros de historia,
tomando en cuenta lo implacable
que debe ser la verdad, quisiera preguntar
—me urge tanto—,
¿qué debiera decir, qué fronteras debo respetar?
Si alguien roba comida
y después da la vida, ¿qué hacer?
¿Hasta donde debemos practicar las verdades?
¿Hasta donde sabemos?
Que escriban, pues, la historia, su historia,
los hombres del «Playa Girón».

5 de octubre de 1969


Por todo espacio, por todo tiempo

Silvio Rodríguez

Cuando se duerman y sientan en sueños
que tocan a la puerta
como pidiendo entrar,
no se molesten, que acaso es mi sombra
que vaga algunas noches
buscando qué cosa amar.

Son a veces las seis,
y cuando sale el sol
yo me lo encuentro
y lo saludo
por aquí, por allá,
por mañana, por hoy,
por todo espacio, por todo tiempo.

Quién me halle entonces
me quitará frío
y no vale la pena
malgastar el calor:
soy distraído y mal agradecido
y mi frío se pega
y yo no sé,
mas da dolor.

Son a veces las seis,
y cuando sale el sol
yo me lo encuentro
y lo saludo
por aquí, por allá,
por mañana, por hoy,
por todo espacio, por todo tiempo.

Cuando yo pase y les toque a la puerta,
se entierran en la arena
como el avestruz.
Dejen que pase mi mala silueta
con su cañón despierto
y su velocidad de luz.

Son a veces las seis,
y cuando sale el sol
yo me lo encuentro
y lo saludo
por aquí, por allá,
por mañana, por hoy,
por todo espacio, por todo tiempo.

6 de octubre de 1969


Historia de las sillas

Silvio Rodríguez

En el borde del camino hay una silla
la rapiña merodea aquel lugar.
La casaca del amigo esta tendida
el amigo no se sienta a descansar.
Sus zapatos de gastados son espejos
que le queman la garganta con el sol
y a través de su cansancio pasa un viejo
que le seca con la sombra el sudor.

En la punta del amor viaja el amigo
en la punta más aguda que hay que ver.
Esa punta que lo mismo cava en tierra
que en las ruinas, que en un rastro de mujer.
Es por eso que es soldado y es amante
es por eso que es madera y es metal
es por eso que lo mismo siembra rosas
que razones de bandera y arsenal.

El que tenga una canción tendrá tormenta
el que tenga compañía, soledad.
El que siga un buen camino tendrá sillas
peligrosas que lo inviten a parar.
Pero vale la canción buena tormenta
y la compañía vale soledad
siempre vale la agonía de la prisa
aunque se llene de sillas la verdad.

7 de octubre de 1969


Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol

Silvio Rodríguez

Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol
Hoy quisiera estrechar mi ciudad sumergida
Boca de los corales, alma de las esponjas
Dureza de las piedras que se encuentran a veces
Ojos de las estrellas de mar y los peces

Hoy te quiero cantar más allá
Más allá de donde ha de llegar la canción

¿Cómo voy a cambiarle el color a una ola?
¿Qué se puede querer, si todo es horizonte?
¿Qué le voy a enseñar a la suma del viento?
¿Qué le puedo objetar a una noche estrellada
Con mi vela amarilla y mi proa emparchada?

Hoy te quiero cantar más allá
Más allá de donde ha de llegar la canción

Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol
Cada rizo del suelo es un sueño contado
Algo como un recuerdo, una imagen, un beso
Y en la espalda del día se queda ese algo
Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol

Hoy te quiero cantar más allá
Más allá de donde ha de llegar la canción

13 de octubre de 1969


Acerca del amor

Ahora nadie realmente me está escuchando,
pero yo quiero hacerle una canción a mi amor.
Como no he tenido amores duraderos,
nadie va a pensar que estoy hablando de sí
cuando diga cosas del abrazo,
de las despedidas y los besos.
El beso de que hablo
se lo pude haber dado a mi guitarra.

Los rostros son como estaciones,
pasan llenos de hojas amarillas,
de soles ardorosos, de vientos arropados.
Nadie tiene estaciones en su haber.
Todo el mundo se queda bajo su piel caliente.

El calor y la brisa retozan afuera,
la verdad y la mentira retozan afuera,
los proyectos de cielo, la paciencia del tiempo,
una sombra en la que crees ver la luz,
pero tanto la aurora como la cruz quedan afuera.
Es aire que se respira y que se deja: se queda.

Heme aquí hablando al mismo ritmo
de muchas direcciones, de mil oscuridades
que han servido para emprender abrazos,
sitios donde han rodado tantos cuerpos
vacíos o plenos.
Para qué describir el pelo del amor,
si el pelo del amor cambia de forma.
Para qué pronunciar los vanos trazos
con que a veces descubro el desconcierto.
No digo, no hablo.

Yo no describo la risa del amor,
pues si acaso dijera que su risa amanece
en la buena penumbra de una calle desierta,
que hay un sol sumergido en sus labios terribles,
mis ojos fueran manos en la oscuridad,
y no:
son ojos, pese a todo,
son ojos mis ojos.

Mi amor existe y nunca se peina
ni ríe ni mira.
Es amor solamente.
Sólo amor.

14 de octubre de 1969


23

Tengo 23 rostros para verte
tengo 23 manos que te tocan
tengo 23 sueños reunidos / en fila india
Tengo 23 años de distancia
tengo 23 años de tamaño
tengo 23 años de momentos / de melodías y reloj

Ahora tengo 23 caracoles
23 buenos pretextos / para hacerte compañía
23 caminatas / sin saber dónde ir
23 voces mías / diciendo "vivo cerca"
23 alegrías / nuestra complicidad
23 llaves verdes / abriéndonos la puerta
—y mi casa que queda
en la calle 23
tiene 23 siglos / distintos que vivir—
23 divisiones / de estrellas desfilando
23 sensaciones / rompiendo las ventanas
23 pasadizos / abiertos al delirio
23 mil pasiones / en una sola cama
23 espejismos
23 agonías
23 deserciones
23 veces mía / (si es posible / por supuesto / si es posible)
Las cábalas dirán
horrores de mi número
pero de pronto el 23 se me antoja de suerte
para quien lleva 23 tiempos sobre sí
(quién sabe si es acaso / mi número de muerte)

23 es pedazos / de piedras del amor
23 es el polvo / que hay en las ventanas
23 un cristal bien ahumado / Para mirar al sol
23 es un rostro / al espejo una mañana
23 sale el día, 23 va la noche, 23, 23, 23...

16 de octubre de 1969


Más de una vez

Más de una vez me han echado a la calle
por reír donde debo estar llorando,
por llorar donde debo estar riendo,
por callar donde debo estar hablando,
por hablar donde debo estar callado,
por hablar en voz baja de la fe,
por hablar en voz alta del amor.

Estribillo

Más de una vez al año hago / algo que no se puede hacer:
pateo una piedra, levanto polvo / que da deseos de toser.
Me lleno entonces de optimismo, / algo solemne quiero hablar,
pero la piedra me cae encima / y nunca puedo terminar.

Más de una vez me han echado a la calle
por no sentir respeto por las flores,
por derramar comida en los manteles,
por darle de mi alcohol a algunos niños,
por desnudar de prisa a mis mujeres.
Más de una vez no tengo diversión:
Más de una vez no tengo invitación.

(Estribillo)

Más de una vez me han echado a la calle
por correr donde duermen los enfermos,
por fumar en los palcos del teatro,
por hacerle una mueca a mi maestro,
por llevar la cicuta en el bolsillo
desde que iba al colegio con un perro,
desde que me rompían la cabeza
por hablar demasiado del horror
y decirle asesino a un pescador.

(Estribillo)

17 de octubre de 1969


Elogio del horror

A la memoria de Edgar Allan Poe

Quién no tendrá una historia extraña
entre los dedos, después de lejos ,
(tela de araña bailando clara
entre dos espejos).

Quién no tendrá una lenta maña
de descubrir continentes viejos .
(ojo de brujo, pie de lagarto,
voz sin consejo).

Cuántos hechizos y sortilegios
se romperán
en gotas de lluvia limpia,
lavando el sol.
Cuántos murciélagos y diablejos
volarán lejos,
buscando lunas frescas
para el horror.

Quién no tendría una casa en ruinas
donde los átomos no penetren
(muro de hiedra, vieja tortura,
sueño de duende).

Ha que buscar una silla seca
para el amor. .

18 de octubre de 1969


Para el que tiene prisa

Al ala izquierda de las voces,
donde se pega al viento viejo al océano,
va la mayor de las hermanas,
va la mayor de las Antillas
sin perdonarme ni un momento,
sin dejar tiempo ni a una risa,
cuando ya llevo un mes faltando a puerto.

Pero los días se hacen de rogar
para el que tiene prisa por llegar.

No es que me espere una muchacha:
me esperan todas las mujeres, de pronto.
No es que me espere una calle:
me esperan muchas muchas calles.
No es que me espere algún amigo:
me esperan todos los amigos,
todo lo que se ve, todas las madres.

Pero los días se hacen de rogar
para el que tiene prisa por llegar.

Me está esperando mucha tierra,
me está esperando mucho tiempo sembrado.
Me está esperando otra manera
de despertar por las mañanas,
de recorrer descalzo el suelo,
de adormecerme por las tardes
y de robarme por las noches sueño.

Pero los días se hacen de rogar
para el que tiene prisa por llegar.

19 de octubre de 1969


Y mucho más que veremos viendo

Edgar Allan Poe y yo
hay rato que paseamos por los sueños, / meditando.
El vestido de levita / y yo cantándole
mis últimas canciones
por los parques desolados
(porque los sueños tienen parques desolados,
y mucho más / y mucho más
que veremos viendo poco a poco).

Pues Edgar Allan Poe y yo,
o Eddy, como yo lo llamo cariñosamente, / conversábamos
acerca de las flores venenosas,
el opio y los puñales de las tribus de thuaregs
(porque en los sueños se ven cosas todavía,
y mucho más / y mucho más
que veremos viendo poco a poco).

A veces caminamos hasta Nueva Zelandia
o hasta sitios en el Brasil
donde se cazan buenas cabezas.
Otras, vamos a Grecia / con los contrabandistas,
o bajamos al Maelstrom / por deporte por decirlo así.

Pero Eddy y yo tuvimos
que dejar de vemos, lamentablemente.
Fue cuando conocí a Lady Ligeia.
La muerta me observaba
demasiado y me gustaba. / Sus ojos parecían mirar
de más allá de donde miran los ojos
comúnmente,
y no noté que Eddy enfurecía.
La muerta me miró hasta que desaparecieron / para siempre
(porque hay cosas como ésta hasta en los sueños,
y mucho más / y mucho más
que veremos viendo poco a poco, / que veremos viendo poco a poco).

25 de octubre de 1969


La cosa está en...

Silvio Rodríguez

A Bob Dylan

La cosa está en hallarlo a usted
el día menos pensado, en cualquier sitio,
casualmente, donde usted y yo
podamos ver a cuatro manos los alrededores.
La cosa está en lo improbable,
en lo difícil, en lo imposible.
La cosa ésta allí mismo, donde no debiera estar:
un paso más allá que el largo de las manos.

La cosa está en que un día
haya tiempo para todo:
para hablarnos sin apuros,
para compartir rocíos,
para ser fin de semana como si vivir
fuera tiempo libre, espacio para estar.
La cosa está en las cosas
que yo sé y que usted no sabe,
y en las cosas que usted sabe,
y yo no sé todavía,
y en los sueños que nos faltan para realizar
nuestros sueños, que son sueños de canción.

La cosa ésta en no enloquecer,
en no aceptar, en preguntar
para que sirven todos los juguetes
que nos han dado guerra desarmándolos y armándolos.
La cosa está en que no queda
remedio inteligente que no sea
usar las piezas que hay en los rompe-caminos,
e ir tirando por ahora, aunque más allá
persistamos en crear nuestra canción
con las piezas que queramos construir,
que serán igual.

27 de octubre de 1969


El universo es un rastro de hierros

Parece que las cosas nunca
se ponen en su sitio,
pues sólo cambian de lugar
por un tiempo limitado.
Cuando están mucho rato
en el mismo rincón,
cogen moho debajo
y les salen arañas
y les salen culebras
y bichos peligrosos.

Por eso hay ese lleva y trae
por todos lados.
Por eso el universo es un
rastro de hierros,
lleno de hormigas que no
duermen y trabajan,
que pujan, levantan y llevan,
que vuelven a pujar lo mismo.

Parece que las cosas nunca
se ponen en su sitio.

17va. canción de octubre 1969


Elogio del pecado

Como la espuma te me subes por la cara
como la espuma roja de un vaso de vino
como una espuma que el recuerdo hace hervir
como una espuma escandalosa es recordar.

Yo me delato cuando estoy pensado en ti.

Como espuma de vino suben bajan
entran y salen pecados sin dejar rincón
seco donde sentarse.

Pero no cambio lo mejor por un pecado
pecar es ser capaz de comprenderlo todo
de ver la tierra sin usar una astronave
pecar es ser capaz de dar un paso más.

Yo peco tanto cuando estoy pensando en ti.

Toda mi ropa está manchada por tu vino
y no vale que la mande a limpiar
pues la humedad regresa

Tu vino no se cae.

28 de octubre de 1969


Cleopatra

Resbalando los dedos por el agua,
al pie de su ciudad vieja y caída,
sin esclavos ni antonios, junto al Nilo
vi un día a Cleopatra compungida.

Qué puede hacer un trovador entonces
sino inmediatamente enamorarse,
cantar una canción, hablar un poco,
tratar de hacerse ver: fingir ahogarse.

Por más que quise hacer menos salía;
canté y hablé quizás exagerando,
pero ningún sonido le alzó el rostro
y comprendí lo que estaba pasando.

Sucedía que la reina y el paisaje
que yo creía ver, había sido
la húmeda versión que me dio el río
puesto que me encontraba sumergido.

28 de octubre de 1969


Hace no sé qué tiempo ya

Hace no sé qué tiempo ya
que no le digo a alguien te quiero.
Qué extraño es todo,por donde he estado.
Qué días más lejos del amor.

Hace no sé qué tiempo ya
que tengo un sobre engavetado
porque le temo, y yo no sirvo
para sentir cosas así.

Nunca he servido para lo que
me ha tocado, desde que no sé
qué causa te alejó.
Puede que fuera causa mía,
pero quién recuerda causas
cuando el tiempo es más dolor.

Mis labios se han endurecido
para decir palabras bellas.
Qué duro es todo lo que yo digo.
Qué suave todo lo que sueño.

Hace no sé qué tiempo ya
que estoy sentado maldiciendo,
sumando noches, restando sueños,
maldito por mi maldición.

Hace no sé qué tiempo ya...

20va. canción, fines de octubre de 1969


El calendario

El calendario antiguo
dio una vuelta de un mes
de diferencia.
Nada grave ha pasado
no se asusten de un mes
de diferencia.
Pues nadie va a morirse
es sólo el tiempo de un mes
de diferencia.
Por ejemplo: lo que antes era octubre
hoy es noviembre simplemente.
A nadie ha envejecido
el calendario de un mes
de diferencia.
¿Quién puede envejecer por
una vuelta de un mes
de diferencia?
Sigamos a la mesa
la familia de un mes
de diferencia.
Por ejemplo: lo que antes era octubre
hoy es noviembre simplemente.
Los niños dejen quieto
el calendario de un mes
de diferencia.
Nadie se asombre al ver
un calendario de un mes
de diferencia.
Ojo al que ponga un pero
al calendario de un mes
de diferencia.
Por ejemplo: lo que antes era octubre
hoy es noviembre simplemente.

principios de noviembre de 1969


Marcha de la rueda

Hagamos una rueda

una bandada de locos sin colmillos
un coro de solitarios y de tristes
una fanfarria de genios indispuestos
una horda primitiva con camisas

¿por qué no hacemos algo que tenga que ver?
yo estoy cansado de cansarme de cantar

Hagamos una rueda

los que se comen las uñas en la clase
los que montan a los trenes sin boleto
los que rompemos cristales a pedradas
los que pellizcan a todas las mujeres

hagamos una rueda en L y 23
a ver si la gente se embulla a no vagar

Hagamos una rueda

y vamos a recoger a los que bostezan
y vamos a incorporar a los papagayos
y vamos a darles cuerda por un siglo

hacer una rueda sale muy barato
y los tacaños no se tienen que asustar
sólo tenemos que salir juntos de aquí

Hagamos una rueda
o acaso una ruedita
como una semillita, ¿eh?, ¿eh?

principios de noviembre de 1969


Corro el riesgo

Por el día voy en el peligro de olvidar;
por la noche me amenaza tu recuerdo extraño.
Corro el riesgo de negarme a ver el día o la noche
—corro el riesgo de querer dejarme ciego—.

Esto pasa diariamente,
aunque estoy acostumbrado a todo
hace mucho tiempo,
demasiado tiempo.

Por el día me entretengo en no pensar en ti;
por la noche me acorralan el temor, los años.
Corro el riesgo de empezar a imaginarme parques
—corro el riesgo de querer dormir sin tener sueño—.

Esto pasa diariamente,
aunque estoy acostumbrado a todo
hace mucho tiempo,
demasiado tiempo.

Por el día tengo miedo de no respirar;
por la noche tengo miedo de quedarme quieto.
Corro el riesgo de que un día se demore el alba
—corro el riesgo de que el miedo se me duerma adentro—.

Esto pasa diariamente,
aunque estoy acostumbrado a todo
hace mucho tiempo,
demasiado tiempo.

9 de noviembre de 1969


Las mujeres de los individuos

Las mujeres de los individuos / que hacen poesía,
las mujeres de los individuos
que hacen la canción,
deben aburrirse de decir que sí,
que siempre es bueno
todo lo que hacen sus maridos.
¿Es que no se habrán puesto a medir
cuántas veces han hecho creer
que se ha dicho una cosa genial
cuando ha sido algo más del montón,
que hasta un niño ha podido decir?

Pero todas / las mujeres de los individuos
que hacen poesía,
las mujeres de los individuos
que hacen la canción,
dan el visto bueno a cada frase,
a cada coma,
dan el visto bueno a la armonía
—aunque no sepan nada de eso,
aunque nunca hayan ido a la escuela,
aunque sus gustos sepan muy mal—,
pero lo que resulta peor
es que sus mariditos asienten.

Por eso / las mujeres de los individuos
que hacen poesía,
las mujeres de los individuos
que hacen la canción,
son los soldados
más desconocidos
de la historia

Esto, para que ninguna / venga luego a reclamar.
Así que no se inhiban
ya cualquiera puede ser / mi mujer.

10 de noviembre de 1969


El circo

Acompañado de una larga lista por saber,
con la frescura de un primer día de colegio,
salió otra vez de la mano de la casa en que nació:
las vacaciones estaban siendo un golpe de luz.

Tocaba puertas recogiendo amigos,
acompañaba a las niñitas solas,
cortaba flores y las ofrecía
con un pie al aire, sonriendo siempre.

Cantando musiquitas dulces,
de esas que no se escuchan ya,
apareció gritando un circo
que se instaló cerca de allí,
lleno de luces y colores,
magos y mucha diversión.

Pero en la lista de cosas que tenía que aprender
no figuraban los circos por ninguna parte,
y sin que nadie lo viera sacó un lápiz, anotó,
y puso circo con letras de poner inicial.

Con el dinero para la merienda
compró un helado y una rosca dulce,
dando brinquitos se metió en la carpa
que parecía una mamá muy grande.

Cantando musiquitas dulces,
de esas que no se escuchan ya,
pudo saber que su maestra
no le enseñó cierta canción,
y que la vida no cabía
ni en veinticinco listas más.

probablemente del 11 de noviembre de 1969


Me sonaba la nariz

Una vez, muchas veces, casi siempre,
se daba un banquete, se develaba un busto,
se intercambiaban relaciones históricas,
se grababa una mano en el cemento
—sucedían cosas inolvidables a montones—,
todo era muy solemne, y entonces yo
me sonaba la nariz.
De pronto todos me miraban
como si fuera algo muy raro
necesitar hacer la cosa más común.
Y yo guardaba mi pañuelo
tímidamente en el bolsillo,
agradeciéndole a la gripe la ocasión.

una vez, muchas veces, casi siempre,
he podido saber que las necesidades
no suelen observar la misma etiqueta
que la gente acostumbra a practicar
(y en este sentido puede ser muy útil una gripe).
Desde entonces, cuando estoy entre camellos,
un segundo antes de decir adiós
me sueno la nariz.
Y, desde luego, todos miran
como si fuera algo muy raro
necesitar hacer la cosa más común.
Entonces guardo mi pañuelo
tímidamente en el bolsillo,
agradeciéndole a la gripe la ocasión.

Observación: Si no se tiene gripe a mano,
aunque es muy fácil conseguirla,
nada más simple que un ladrillo y a correr.
Pero se advierte que el efecto
no va a ser tan descalabrante
como sonarse la nariz diciendo adiós.

probablemente del 12 de noviembre de 1969


Los pájaros

Como todo el mundo,
una vez yo tuve un amor
que, como dice Pablo,
era como un manantial.
Pero yo era aventurero
y di con otra mujer,
y puse a un lado mi pájaro
porque había cien volando
sobre mí.

Qué viejo error:
siempre se acaba llorando,
cantando cosas muy tristes.
Como si fuera bonito
usar dolor tan gastado
y tan terco, pese al tiempo.

Hoy con cien anécdotas
yo pudiera ilustrar
cómo la aventura
no siempre acaba feliz,
aunque, por supuesto,
no hay regla sin excepción.
Cuando menos, recomiendo
se asegure un pajarito
antes de ir
a merodear
los cien mil que estén volando.

Pero cierren bien la jaula,
que los pájaros se sueltan
y el primero es el que canta
la palabra, la belleza.

13 de noviembre de 1969


Los cazabrujas de Dores

(FARSA EN CUATRO ACTOS)

(Primer acto)

Los cazadores salen, / los cazadores bailan,
los cazadores sueñan / con un planeta
de brujas por quemar.
Los cazadores miran,
los cazadores buscan,
los cazadores prenden
una candela
para salvar a Dios.

(Segundo acto)

Ahora sale una niña / bien correcta,
y aunque la niña / se ha cortado las trenzas,
los cazadores tiemblan
ante aquella belleza.
Pero uno tiene
cara de aberrado
y grita que dónde está
su cinturón de castidad,
y se le tiran
para quemarla en la hoguera / —por brujita—,
para quemarla en la hoguera / —pobrecita—,
para quemarla en la hoguera / —ay—.

(Tercer acto)

Pero entra nuestro héroe / seguido de una pila de mujeres
que le dicen canciones y poemas, / viejos, niños, todos agradecidos.
El héroe está a la moda:
pantalones con pliegues,
zapatos de dos tonos,
la patilla cortada
y el pelito bien corto.
Y se ríe al ver los cazadores
con sus pelos tan largos
y sus mallas estrechas, / arrastrando a la niña
a morir en la hoguera / en nombre de Dios.

Entonces los cazadores enfurecidos
sueltan la niña y se abalanzan sobre nuestro héroe
que ya espera en guardia y desarmado.
Nuestro héroe se mueve rápido, esquiva los espadazos
y responde con sus puños limpios y les da:
uno, dos, tres, cuatro,
cinco, seis, siete, ocho, / nueve,
diez piñazos bien dados,
y todos se derrumban.

Mientras todos lo aclaman
como es natural,
va y recoge a la niña
que ya está desmayada,
de un beso la despierta,
y se van muy felices,
sabiendo que no quedan
cazadores de brujas.

(Cuarto acto)

Los cazadores salen,
los cazadores bailan,
los cazadores suenan
con un planeta
de brujas por quemar.
Los cazadores miran,
los cazadores buscan,
los cazadores prenden
una candela
para salvar a Dios.

(Telón)

Mediados de noviembre de 1969


Érase que se era

Eramos una vez un grupo de nueve o de diez
que coincidía cada noche:
una suerte de sueños que hacían cuadrilla,
unos buenos muchachos riendo juntos.
Érase que se era una vez...

Por esa época se amaba tanto, qué sé yo:
¡qué época tanta de amores!
Desfilábamos juntos, se hacían poemas,
y las calles que buenos gustos tenían.
Érase que se era una vez...

De uno / en fondo
pasábamos / por la misma canción: era uno,
eran dos, / eran tantos y qué sé yo, pero era
bonito / mirarnos, vernos sufrir.
Érase que se era una vez...

Era / imposible / pasar
un sólo día sin morir, sin gritar, / sin reír,
sin comprender, sin amar.

Qué desastre / de gente
que no podía estar en Paz.
Érase que se era una vez...

Yo no sé si fue el tiempo
que lo vuela todo,
0 si fuimos nosotros
detonando el tiempo,
Pero nos fragmentamos
como una granada.
Érase que se era una vez...

Yo no sé si ha llovido
una Lluvia que moje
cada esquirla en el sitio
en que haya caído,
Si hay guardada una tarde
común en el tiempo.
Érase que se era una vez...

Yo no sé si ha servido
de algo o de nada
que haya habido pasado
y que quede recuerdo.
Yo no sé si mañana
pensaré lo que hoy vivo.
Érase que se era una vez...

24 de noviembre de 1969


La primera mentira

Silvio Rodríguez

Cuando estuve en un bosque encantado
noté con asombro
que una piedra me cantaba
con modulaciones y con timbres de tenor.

Debajo de la piedra vi a un sapo invernando
y supe
que era el sapo el que cantaba
y seguí buscando maravillas que saber.

Quería una princesa convertida en un dragón,
quería el hacha de un brujo para echarla en mi zurrón,
quería un vellosino de oro para un reino,
quería que Virgilio me llevara al infierno,
quería ir hasta el cielo en un frijol sembrado,
y ya.

De lejos vi una fuente que brillaba
y corrí hacia ella,
pues tenía aguas de oro:
era inconfundible aquel color como miel.

El sol se reflejaba en la fuente abandonada
y supe
que era el sol el que brillaba
desilusionado por dos veces me alejé.

Quería una princesa convertida en un dragón,
quería el hacha de un brujo para echarla en mi zurrón,
quería un vellosino de oro para un reino,
quería que Virgilio me llevara al infierno,
quería ir hasta el cielo en un frijol sembrado,
y ya.

Después de mil fracasos como estos
me sentí muy tonto:
nos habían engañado;
y me fui a buscar al primer hombre que mintió.

Caminé los caminos,
recorrí los recorridos,
pero cuando hallé al culpable
hecho un mar de lágrimas, al verme, me pidió:

Yo quiero una princesa convertida en un dragón,
yo quiero el hacha de un brujo para echarla en mi zurrón,
yo quiero un vellosino de oro para un reino,
yo quiero que Virgilio me lleve al infierno
yo quiero ir hasta el cielo en un frijol sembrado
y ya.

25 de noviembre de 1969


Los muertos y los vivos

Muy buenos días en primer lugar,
Si es de día.

Muy buenas noches en primer lugar,
Si es de noche.

Muy buena vida en primer lugar,
Si es de vida.

Muy buena muerte en primer lugar,
Si es de muerte.

Buenos días,
Si se mira hacia el cielo y se ve claridad.
Buenas noches,
Si se mira al cielo y se ve oscuridad.
Buena vida,
Si detrás del espejo hay un nombre.
Buena muerte,
Si detrás del espejo hay un hombre.

Pueden oír la radio, leer el diario,
vestir de nuevo, tener dinero,
dormir de noche, lavar un coche,
casarse un día, ir en tranvía,
hablar del tiempo, sentir el viento:

Los muertos saben tanto de la vida, como yo.

Muy buenos días en primer lugar,
Si es mañana.

Muy buenas noches en primer lugar,
Si es mañana.

Muy buena vida en primer lugar,
si es mañana.
Muy buena muerte en primer lugar,
Si aún es hoy.
Buenos días,

Si se mira hacia el cielo que no es día ya.
Buenas noches,

Si se mira hacia el cielo que no es noche ya.
Buena vida,
Si detrás del espejo no hay nadie.
Buena muerte,
si detrás del espejo está el aire.

Pueden sentir olores, cambiar colores,
volar al cielo, hablar del hielo,
dormir flotando, cantar cantando,
amar con todos, viajar en globo,
hacer un puente, saberse gente:

Los vivos saben tanto de la muerte, como yo:

Los muertos saben tanto de la vida, como yo.

26 de noviembre de 1969


Has de saber mi nombre

Para amarme con la fuerza que yo necesito
con la fuerza de todo el amor
Para odiarme con la fuerza que yo necesito
con la forma más fiera de odiar
has de saber mi nombre
sólo saber mi nombre.

Yo me llamo semilla
cuando la tierra exige un hijo más
Yo me llamo rocío
cuando la noche es seca y tiene sed
Yo me he llamado compañía
Yo me he Llamado —intensidad
Pero por fuerza de costumbre
me Llamo bala casi siempre.

Para amarme con amor frente a viento y marea
con amor que se puede tocar
Para odiarme con el odio que mas se recrea
—con el odio que apaga la luz—
has de saber mi nombre
Só1o saber mi nombre.

Yo me llamo llovizna
si hay melancolía que vivir
yo me llamo saludo
cuando la ausencia estorba caminar
yo me he llamado poesía
yo me he llamado una canción
Pero por fuerza de costumbre
me llamo bala casi siempre.

3 de diciembre de 1969


Como todo el mundo

Yo hablo sencillo, como todo el mundo.
Puedo repetir,
si hay alguien que no ha entendido bien.

Me gusta enamorarme, y, como todo el mundo, salgo
por la puerta que da al fondo de las casas.
Procuro no pisar las flores,
cruzo por las esquinas de la calle
y saludo si me quieren saludar.
No tengo aún despertador, pero ya lo tendré
—mientras que me despierten los vecinos—.
Debajo de la almohada no escondo armas de hielo
que ni en sueños he aprendido a disparar.

Yo hablo sencillo, como todo el mundo.
Puedo repetir,
si hay alguien que no ha entendido bien.

Me gusta Casablanca, también el chocolate
y fumar cuando termino de comer.
Me gusta la cerveza fría, que no haya ruido si trabajo
y aún me gustaría patinar.
Prefiero andar en ropa de la calle, porque
así puedo juntarme a las aceras mejor.
Me gustan las películas de Bergman,
los poemas de Vallejo
y las canciones de Pablo Milanés.

Yo hablo sencillo, como todo el mundo.
Puedo repetir,
si hay alguien que no ha entendido bien.

4 de diciembre de 1969


Josáh, la que pinta

Sucedió que una vez, hace tiempo,
hubo un militar
y el ejército fue una cadena
de descubrimientos.
No podía perderse un amanecer,
pues la diana era antes que la claridad
y se hizo costumbre del día
salir con el sol.
Supo cosas que sólo se aprenden así,
madrugando y mirando la hierba mojada,
y se hizo costumbre una forma
distinta de ver.

Sucedió que una noche
llegó al universo Josáh,
como una aparición de figuras
en el sentimiento.
Vino de la ciudad donde viven los magos
y llegó con el alma colgada del cinto,
sin saber que soldado en el pecho
no tiene fusil.
Encantó, revolvió, disgregó los aplomos,
puso tiendas gitanas en todos los templos
y era sólo una niña jugando
a persona mayor.

"Josáh, la que pinta, déjate ver"
decía el soldado, decía el viento
y la naturaleza, con lenguaje
que aún se puede oír...

Sucedió que se hizo tristeza
el semblante del tiempo:
cada día era un Nudo Gordiano
sin pies ni cabeza.

Las mañanas dejaron de significar,
en más de una ocasión no se cumplió el deber:
cada pase era un Día de Reyes
en el curso de un mes.
Todo era Josáh, que bailaba a la noche
una orgía pagana estallando en la piel,
todo era Josáh, la que pinta,
bailando el amor.

Pero el mundo da vueltas
y todo regresa a su cauce:
ya no se era soldado, y Josáh
se escondió en su país.
El que fuera soldado volvió a carpintero,
a ingeniero de minas o quizás boxeador,
aunque nunca regresa completo
el soldado a su casa.
Entre días y ruidos se hallan recuerdos,
se revuelven gavetas, se sonríe al ver objetos
como un tiempo que se ha repartido
en papeles y fotos.

"Josáh, la que pinta, déjate ver"
decía el soldado, decía el viento
y la naturaleza, con lenguaje
que aún se puede oír...

5 de diciembre de 1969


Debo partirme en dos

Silvio Rodríguez

No se crean que es majadería.
Que nadie se levante aunque me ría.
Hace rato que vengo lidiando con gente
que dice que yo canto cosas indecentes.

Te quiero, mi amor,
no me dejes solo.
No puedo estar sin ti
mira que yo lloro.

¿No ven?, ya soy decente:
me fue fácil.
Que el público se agrupe y que me aclame.
Que se acerquen los niños,
los amantes del ritmo.
Que se queden sentados los intelectuales.
Debo partirme en dos.

Unos dicen que aquí,
otros dicen que allá
y sólo quiero decir,
sólo quiero cantar
y no importa la suerte
que pueda correr
una canción.
Unos dicen que aquí,
otros dicen que allá
y sólo quiero decir,
sólo quiero cantar,
y no importa que luego
me suspendan la función.

Yo también canté en tonos menores.
Yo también padecí de esos dolores.
Yo también parecía cantar como un santo.
Yo también repetí en millones de cantos:

Te quiero, mi amor,
no me dejes solo.
No puedo estar sin ti
mira que yo lloro.

Pero me fui enredando en más asuntos
y aparecieron cosas de este mundo:
«Fusil contra fusil», «La canción de la Trova»;
y «la era pariendo» se puso de moda.
Debo partirme en dos.

Unos dicen que aquí,
otros dicen que allá
y sólo quiero decir,
sólo quiero cantar
y no importa la suerte
que pueda correr
una canción.
Unos dicen que aquí,
otros dicen que allá
y sólo quiero decir,
sólo quiero cantar,
y no importa que luego
me suspendan la función.

Yo quería cantar encapuchado
y después confundirme a vuestro lado
aunque así no tuviera amigos y citas
y algún que otro favor de una chica bonita.

Te quiero, mi amor,
no me dejes solo.
No puedo estar sin ti
mira que yo lloro.

No voy a repetir ese estribillo.
Algunos ojos miran con mal brillo
y estoy temiendo ahora no ser interpretado:
casi siempre sucede que se piensa algo malo.
Debo partirme en dos.

Unos dicen que aquí,
otros dicen que allá
y sólo quiero decir,
sólo quiero cantar
y no importa la suerte
que pueda correr
una canción.
Unos dicen que aquí,
otros dicen que allá
y sólo quiero decir,
sólo quiero cantar,
y no importa que luego
me suspendan la función.

5 de diciembre de 1969


Las ruinas

Silvio Rodríguez

Los caldeos, los asirios, la Roma del poder
supieron resumir mejor;
lo helenos, los egipcios, los hijos de Israel
ya estaban conversado del amor.
Hubo templos y ciudades sólo para adorar
el culto del alma y la piel;
hubo diosas seductoras y bosque para amar,
y hasta la guerra hubo por una mujer.

¿Qué te podría decir desde hoy?
¿Qué ceremonia podría venerar?
Siglos pesados como coliseos
aplastan cualquier invención.
Hay piedras, hay ruinas oyéndome hablar,
oyendo decir: "te amo, te amo".
Palabras que han cruzado el desierto entre dos,
circundaron la tierra y volvieron del sol:
"...te amo, te amo..."

Después de pasado tanto, no puede importar
que ponga un dedo en el amor;
que me guste observarte a través del cristal
de un vaso dibujado con color.
Es lo que nos han dejado. Me debo conformar
con la simpleza de querer:
me dedico a poner flores alrededor de ti
y palmo a palmo a bendecir tu piel.

El siglo XX no da tiempo a más:
en su corriente se ahogan las ruinas.
Mas el torbellino se para a momentos,
y hay calma y hay contemplación.
Entonces las ruinas pueden escuchar,
pueden sonreír: "te amo, te amo..."

Cuelgan de las palabras
sargazos del mar.
Son cristales de la nieve y sabor de la sal.
"...te amo, te amo..."
Del polvo de las ruinas se levanta el amor:
polvo que se respira y de nuevo voló.

7 de diciembre de 1969


¿Soneto?

Se sabe nada todavía, te digo,
Sócrates: poco ha caminado el mundo.
De tu ciudad viejísima de vino
a la mía de hierro hay un segundo.

Hemos seguido hablando con tus frases
—damos saltitos en la noche, a veces—.
Cualquier materia extraña se deshace
en la simpleza humilde de los peces.

Llegamos a la luna, nos matamos,
leemos diarios, somos enemigos
y no se sabe aún por dónde vamos.

La energía nuclear no es buen testigo
de que se sepa más que tú, mi hermano.
Se sabe nada todavía, te digo.

8 de diciembre de 1969


Jerusalén, año cero

Silvio Rodríguez

De mano en mano se pasa la verdad
y en cada mano olvidará
algo de cierto y también se llevará
de cada mano el parecer.
Si camináramos calendario atrás,
todo estaría al revés.

Algunos dicen que es falso
y otros repiten que es cierto,
que entró en Jerusalén siendo de día,
se dice que su túnica era blanca,
que iba posada en sus ojos
un ave del mediodía.

Aquel fue tiempo de tumbas,
aquel fue tiempo de flautas,
de mercaderes, de Legión Romana.
Se dice que la chusma lo seguía
que en su palabra sencilla
se lavaba la mañana.

El Rey de los judíos,
el hijo de los hombres,
El Cristo, El Nazareno
lo llamaban.

Jerusalén año cero y se cambió
la suerte con lo que pasó.
Jerusalén, año cero y Nazaret
y el caserío de Belén.
Jerusalén año cero fue el lugar
donde ocurrió, o donde no.

Fue enemigo del Imperio
y amigo de la palabra,
decía que todo era para todos:
se dice que enseñaba a los pastores
a compartir las ovejas
y a cuidarse de los lobos.

Tanta enseñanza hizo ruido
en el poder de los templos
y en la madera lo clavaron recio.
Se dijo que por mago o hechicero,
pero si la historia es cierta
fue porque hiciera silencio.

El Rey de los judíos,
el hijo de los hombres,
El Cristo, El Nazareno
lo llamaban.

9 de diciembre de 1969


En mi país

Los insectos, los ratones y las ratas
darán brincos por las calles
y serán aplastados por los autos
que pasan con velocidad
por las desiertas avenidas de mi país.

En las casas que son altas habrá luces
que se encienden y se apagan,
gentes que aman y trabajan,
sólidos misterios siempre para uno
que pasa por debajo, en mi país.

— Levántate, que vamos al doctor —dice una voz.
— Levántate, que tienes que estudiar —dice otra voz.
— Levántate, vamos a trabajar —dice otra voz.
— Levántate, te toca ya el fusil —dice otra voz.

— Son las seis de la mañana, hora de tomar café.
— Vete a la panadería y trae el pan después.
— Son las seis de la mañana, ven y mira amanecer.
—¡Déjame dormir tranquilo, que ya lo veré!
— Son las seis de la mañana, te va a pasar como ayer,
que te quedaste dormido y se te fue el tren.
— Son las seis de la mañana y la escuela queda allá.
No lo pienses más, muchacho, te van a regañar.

Las mujeres y los hombres / estarán
terminando de amarse ahora. Debe ser por la mañana y deben quedar algunos dentro de sus casas, por el frío, en mi país.

10 de diciembre de 1969


Cuando digo futuro

Silvio Rodríguez

Te convido a creerme cuando digo futuro
si no crees mi palabra, cree en el brillo de un gesto
Cree en mi cuerpo, cree en mis manos que se acaban.

Te convido a creerme cuando digo futuro
si no crees en mis ojos, cree en la angustia de un grito
cree en la tierra, cree en la lluvia, cree en la savia.

Hay veinte mil nuevas semillas en el valle desde ayer.
Hay restos de desesperados, hay el hombre y la mujer.
Los fierros se fundieron ya
hay paciencia hay que dar más.

Hay un país en rocas y ruinas bajo otro país de pan
hay una madre que camina codo a codo con su clan.

Los fierros se fundieron ya
hay paciencia hay que dar más.

Hay cuatro niños ahora mismo sonriendo en una plaza
y en las trastienda de una bala un militar que no ha dormido

Y aquella linda muchachita vuelve a recortar su saya
sí es importante desde un niño hasta el largo de un vestido.

Los fierros se fundieron ya
hay paciencia hay que dar más.

Yo te convido a creerme cuando digo futuro.

11 de diciembre de 1969


Martianos

Yo soy un grano de arena,
una hoja más en un árbol
y cada ola me enseña
y cada brisa trae algo.

No he visto todas las tierras,
no he visto todos los mares,
pero he sentido la guerra
silbando por todas partes.

Cuando nací me dijeron:
naciste por la esperanza.
Así le digo a mi hijo
y parto hacia la matanza.

Quiero que pare la muerte,
yo quiero que pare el frío
para poder dedicarme
a flor, a viento y a río.

El mundo me dio las manos,
dos reinos hacen la suerte.
Llevo una flor en la diestra
que es el reino de la muerte.

De amor yo vivo y de espada,
de boca y puertas abiertas.
Hay que vivir de una bala.
Hay que morir de una fiesta.

Qué duras son esas noches
en que queremos ser buenos
y hay que matar sollozando
y hay que morir sonriendo.

11 de diciembre de 1969


Agradezco a Carolle Billette (tarde pero seguro) por su ayuda en la elaboración de esta página.

Patria Grande : Cuba : Silvio Rodríguez

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Última revisión: 15/04/03