PT
12 de junio de 1931
Rubén Martínez Villena,
Moscou, U. R. S. S.
Querido Rubén:
El bárbaro de Raúl te ha escrito 25 cuartillas. Me dice que van llenas de improperios contra el pobre Juan Marinello, convertido últimamente en blanco de todas sus peligrosas descargas. Supongo que pasarás con su carta una semana estupenda.
Estos últimos meses han sido para mí magníficos, y terribles para Teté que ayer mismo, la pobre, estaba sufriendo un ataque muy molesto de tiroidismo.
Ha habido, como te contará Asela, corre-corres, tánganas, heridos, lamentos patrióticos, profecías bíblicas y heroicas, huidas. todo sazonado con cierto aire musical de opereta y con cierto énfasis picúo de comedia barata. Una lección estupenda de la que, sin embargo, no todos han sacado el provecho que debían.
Tu carta desde el Cáucaso me llegó estando en la cárcel, precisamente en días estupendos para leerla a los muchachos de la galera, casi todos del Directorio que -como te enterarás- han seguido una línea bien pobre. Tú y Julio Antonio contantemente estaban allí como alfileres, llamando a la realidad a esos muchachos, culpables de tener consejeros viejos. No contesté tu carta entonces, porque, como te digo, eran días de polémica áspera entre el grupo de nosotros -Aureliano, Guillot, Pendás, Raúl y yo- y todo el Directorio. Aunque no completamente de lo que pasó allí, alguna idea te harás si lees la colección de artículos que te mando con Asela y que publiqué en El Mundo. Más adelante acaso entre Raúl y yo hagamos un libro y en él pondré detalles cinegrafiados de interés casi históricos. Lo primero que he hecho es el último capítulo. Se titula: "La revolución de la mierda". Y Raúl ya tiene también el título de su epílogo: "La mierda de la revolución". Como ves, esto apesta que es una barbaridad.
Para resarcirte de tanto olor, Gener y yo hemos acordado que seas tú el primer hombre que coma en Rusia boniatillo, ajonjolí, raspadura, café -con el que hacen el Café del Café y maní. Y Carreritas, además, te manda dulce de guayaba de Remedios. Haz contar ese hecho extraordinario en el primer Congreso de Alimentos o cosa por el estilo que se celebre allá.
Te mando un abrazo de 180 libras,
T.