Hay que soñar, pero a condición de creer seriamente en nuestro sueño, de examinar con atención la vida real, de confrontar nuestras observaciones con nuestro sueño, de realizar escrupulosamente nuestra fantasía. (LENIN).
La tercera vez que al encender un cigarrillo abrió al revés la caja de fósforos y éstos se desparramaron por el suelo con el minucioso desorden que caracteriza a tan útiles objetos en esas circunstancias, Polanco comprendió que algo grave le pasaba y que haría bien en consultar al psicoanalista. Lo detuvo la sospecha apenas defendible de que ese gesto inconsciente encubriera una voluntad de mensaje, una escritura incapaz de valerse de los medios colectivos de expresión. Por eso, la cuarta vez que abrió al revés la caja de fósforos, y pasado el primer momento de malestar y casi de horror, Polanco se decidió a examinar con cuidado los fósforos caídos en el suelo del café «Las Torcazas». Sin buscar enngañarse o más bien tendiendo a la desconfianza, reconoció sin embargo que dieciocho de los cincuenta y nueve fósforos emanados de la caja componían con manifiesto desaliño la palabra Manolita. Había además el comienzo o el final de otra palabra, a cargo de veinte fósforos, pero era difícil decidirse entre espera y franela; para peor los clientes del café no habían tardado en amontonarse en torno a las criptografías y se herniaban de risa so pretexto de que Polanco tardaba en recoger los fósforos y parecía como dormido. En realidad Polanco estaba al borde del desmayo, porque aunque no conocía a ninguna Manolita, cinco años atrás en Carrasco había jugado en la playa con una uruguayita rubia que se llamaba Lita, y hasta había pensado en pedir su mano, idea que le duró lo que dura un lirio; ahora de golpe todo reaparecía fosforescentemente, si cabe la figura: Lita, la mano de Lita, la alusión a los juegos acuáticos resumidos más bien estúpidamente en la palabra olita, de donde Manolita y también, evidentemente, franela, porque de eso había habido bastante, e incluso espera, largas esperas de noche en las esquinas por donde ella vivía entre pinares, antes de que les pasara esa frecuente pero siempre disimulada cosa que llaman incompatibilidad, con el subsiguiente púllman de vuelta a Montevideo y vapor de la carrera. —Rejuntá lo fofo, crosta— le decían los muchachos que en el fondo apreciaban a Polanco. «Yo ahora tendría que viajar a Carrasco» , pensaba Polanco, lúgubre. |
AVISOS CLASIFICADOS JUGUETES ¿A la nena se le rompió la muñeca? Sin compromiso, consulte p. 104, primer piso.
AUTOS ¿Se le descarga la batería? Consulte nuestro servicio diurno y nocturno. p. 57, planta baja. BICICLETAS Más cosas hay en una bicicleta de las que imagina tu filosofía, Horacio. Información en p. 70, planta baja. MOTOS Veranee como lo que usted realmente es, o en todo caso aprenda mirando a los que ya son. Para esto de las miradas, consulte p. 137, planta baja. |
Sur la rétine de la mouche dix mille fois le
sucre JEAN COCTEAU Convergencias La biblioteca ideale a cui tendo é aquella che gravita verso il fuori, verso i libri «apocrifi», nel senso etimologico della parolla, cioè i libri «nascosti». La letteratura è ricerca del libro nascosto lontano, che cambia il valore dei libri notti, è la tensione verso il nuovo testo apocrifo da ritrovare o da inventare. ITALO CALVINO LA REVOLUCIÓN NO ES UN JUEGO Joven amigo: ¿Se siente revolucionario? ¿Cree que la hora se acerca para nuestros pueblos? En este caso, proceda CON SERIEDAD. La revolución no es un juego. Cese de reir. NO SUEÑE. Sobre todo NO SUEÑE. Soñar no conduce a nada, sólo la reflexión y la seriedad confieren la ponderación necesaria para las acciones duraderas. Niéguese al delirio, a los ideales, a lo imposible. Nadie baja de una sierra con diez machetes locos para acabar con un ejército bien armado: no se deje engañar por informaciones tergiversadas, no le haga caso a Lenin. La revolución será fruto de estudios documentados y de una larga paciencia. SEA SERIO. MATE LOS SUEÑOS. SEA SERIO. MATE LOS SUEÑOS. SEA SERIO. MATE LOS SUEÑOS. I speak for hawks. Gary Snider. |
TRABAJOS DE ESTIRAMIENTO
| COSAS OÍDAS En el consultorio externo de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de Buenos Aires. Dos señoras con sendos perros enfermos: —Yo siempre digo, uno a estos animalitos los tiene para matizar la vida. Poco después: —Ojalá a su perrito se lo atienda el doctor Carlitos, que le dicen aquí. A mí cuando la Diana se me enfermó de nostalgia, me la curó enseguida. En otro banco: —Le juro, la perra y la gatita eran como hermanas. Las viera sentaditas en la puerta de la casa, usté se acuerda que tiene una verja de esas artísticas... Last but not least: —Yo pensaba que era el empacho por la cosa de las almóndigas, pobre ángel, pero de golpe se me vislumbró la antena: era que estaba en estado por la culpa del pomerania de mi cuñado. LAS GRANDES BIOGRAFÍAS DE NUESTRO TIEMPO « ... el escritor Julio Cortázar, un pequeño-burgués con veleidades castristas ». Ramiro de Casasbellas, PRIMERA PLANA, junio de 1969 (Para más detalles, véase p. 199 ss., planta baja). |
¿PETRÓLEO EN LA PROVINCIA DE SANTA
FE?
El Rincón Del Arpa Plácenos reproducir un fragmento del poema Cuna de la igualdad, de que es autor el vate Francisco Fabrizio Díaz: La flora más lozana Razones de espacio nos impiden reproducir el bello poema titulado Obsequio de una foto a mi Wilfredito inolvidable, pero en la p. 112, primer piso, el amable lector encontrará ptras muestras de un talentoque no trepida en aspirar a sacarle fotos a Jesucristo, o en todo caso a que se las saque Tony Armstrong. El redactor de este diario es Caballero de la Orden de Mark Twain. Se aceptan discos de Eduardo Falú. |
POESÍA PERMUTANTE ANTES, DESPUÉS como los juegos al llanto como la sombra a la columna el perfume dibuja el jazmín el amante precede al amor como la caricia a la mano el amor sobrevive al amante pero inevitablemente aunque no haya huella ni presagio PARA LAS ESPERANZAS, SIEMPRE ÁVIDAS DE CERTIDUMBRES ARE YOU sensitive, intelligent, anxious or a little lonely? Neurotics Anonymous are a lively, mixed group who believe that the individual is unique. Details s.a.e. Box 8662 |
Tomado de:
Julio Cortázar, Último Round, Siglo Veintiuno Editores, México,
1969.
Última revisión: 5/04/03